Crees ser de una manera, pero ¿realmente eres así? Porque, de pequeño, quieres ser de una determinada forma, parecerte a uno u otro personaje (sean reales o imaginarios) o quizás simplemente coger lo que para ti es bueno de cada persona que conoces (o crees conocer) y te esfuerzas para ser así. Sin embargo, ¿de verdad se logra? Y si lo consigues, ¿eres tú o eres otra persona, quizás una mezcla irreconocible de aquello que pretendías ser? Y podemos seguir planteando más dudas: ¿serías tú realmente? ¿Puedes «crearte» a ti mismo como tú quieras ser mientras respetes ciertas características propias?
Estas son preguntas complicadas a las que no podemos dar respuesta.
Por otra parte, las preguntas siempre parecen engendrar muchas más, formando así una cadena en una incesante búsqueda de aquello que lo sustenta: necesidad de respuestas. El ser humano siempre las anda buscando, quizás sea esa la esencia de nuestra vida.
¿Dónde las encontraremos? En nosotros mismos, mediante la reflexión. Sin embargo, en ocasiones necesitamos un poco de ayuda, ¿somos por ello menos capaces? No, no puede ser por eso,pues hay personas cuya mente se les presenta como un inmenso océano lleno de misterios que no lo son por falta de exploradores, sino por su complejidad y sus grandes dimensiones.
No obstante, ¿qué placer se iguala al de descubrir tesoros en un lugar remoto? En efecto, nuestros rasgos son tesoros, pues nos definen como personas y conocerlos es una gran satisfacción que nos ayuda a ver el mundo y a nosotros mismos desde una perspectiva más precisa.
Vamos, querido lector, descubre qué fabulosas riquezas se encuentran en esa mente esperando ser encontradas. Te ayudaré a hallarlas, y al hacerlo, me estarás prestando el mismo servicio al haber desenterrado una parte de mí. Como conclusión, recordemos las palabras de Sócrates: «Conócete a ti mismo», a las que yo humildemente les añadiría «y lo mejor es hacerlo en compañía».

Conocerse a uno mismo es un camino largo que no termina nunca. Ni con la muerte, creo. Mirar hacia nuestro interior es fundamental, pero no basta con eso. Como bien dices, es un camino que se recorre en compañía de los demás porque los demás están ahí para enseñarnos cosas de nosotros mismos. Todos somos espejos de todos, pero en unos nos vemos y en otros no, dependiendo de la lección que nos toque aprender.
ResponderEliminarUn besazo, guapa
Inma
Qué bonita reflexión! Siempre hay una parte de nosotros que queda sin conocer, pero cuanto más sepamos, más hábiles seremos no solo con nosotros mismos, sino con los demás. Me ha encantado tu post. BESOS!
ResponderEliminarYo desde que voy a la psicóloga no paro de hacerme preguntas así =D es importante conocerse a uno mismo y saber nuestros límites. Pero qué inspirada estás hoy Nikky!! Un besico!
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