El viento tocó en mi ventana, mas la calidez me previno: "No le debes abrir". Obstinada en mi respuesta, dejé pasar al gélido caballero ante el evidente disgusto de la calurosa dama. Dicho y hecho, ambos invitados colisionaron y comenzaron a discutir. Heladas recriminaciones se cruzaron con ardientes bofetadas, mi apacible casa se hallaba transformada en el más temible campo de batalla. La balanza hacia ningún contendiente con decisión se inclinaba, pero.... ¡oh, milagro! En un descuido, sus ojos se encontraron, el tiempo pareció detenerse, sus manos se entrelazaron. Dos almas, dos mundos, unidos en una mirada.
sábado, 19 de septiembre de 2009
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Que bonito :))
ResponderEliminarGracias por vuestros comentarios ^^ A pesar de que hace mucho que no publico entradas por motivos personales (tristes), me anima leerlos.
ResponderEliminarPues anímate a seguir porque esta historia corta me ha encantado.
ResponderEliminarUn beso guapa. Te sigo.
Inma
Hola guapa! Qué amable eres, muchas gracias. Te animo a que sigas escribiendo, se nota que te gusta mucho. Un besazo guapísima!
ResponderEliminarHola hermosa
ResponderEliminarQue lindo post
Un gusto leerte
Que tengas un hermoso dia
bet
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